25 nov 2015

Liderar Equipos de Alto Rendimiento

Ken Blanchard amplía en su libro Liderazgo al más alto nivel (2009) las características principales que hacen que un equipo de trabajo obtenga un rendimiento superior. Indudablemente, teniendo en cuenta la alta volatilidad y complejidad que caracterizan el mercado actual, parece razonable considerar esta interesante aportación a la hora de crear y/o desarrollar nuestros equipos.

Podemos resumirlas tomando las siglas que dan nombre a su modelo (PERFORM):
PROPÓSITO: El equipo ha de trabajar por una meta específica, clara y compartida. Definir y alinear los valores grupales e individuales, así como asignar roles de manera efectiva fomentará un mayor significado y logro del propósito.

EMPOWERMENT: El equipo ha de contar con autonomía para tomar decisiones, favoreciéndose la iniciativa y autoconfianza de sus miembros. En este sentido, el tipo de liderazgo empleado será crucial para alcanzar un buen nivel de madurez y ejecución del equipo.

RELACIONES Y COMUNICACIÓN: Es requisito indispensable que todos los integrantes del equipo posean unas habilidades de comunicación bien desarrolladas, siendo capaces de compartir información, expresando sus puntos de vista adecuadamente y escuchando activamente a los demás. Los desacuerdos y diferencias más que obstáculos, se perciben como oportunidades para el conocimiento mutuo y la mejora en la competencia grupal. Para ello, es necesario manejar de forma efectiva el feedback, la asertividad, la empatía y la resolución de conflictos.

FLEXIBILIDAD: Los equipos de alto rendimiento son aquellos capaces de adaptarse a situaciones cambiantes, afrontando el cambio con naturalidad. Así, sus miembros son capaces de adoptar distintos roles y/o estrategias, en función de las necesidades y recursos del momento.

ÓPTIMO RENDIMIENTO: El foco fundamental del equipo está en la consecución de objetivos dentro del plazo y recursos asignados, asegurando un alto nivel de calidad. Para ello, el quipo adapta sus planes y estrategias de trabajo a cada situación. Además, realiza una autoevaluación continua, analizando sus propios resultados y funcionamiento. Este requisito requiere de un alto grado de implicación y esfuerzo por parte de los participantes. Una de las herramientas que nos permite vehicular la mejora continua es la evaluación del desempeño. Es imprescindible aportar feedback al equipo y a cada uno de sus integrantes, identificando puntos fuertes y áreas de mejora. Las distintas formas de evaluación y su uso adecuado impactarán de forma positiva en los resultados obtenidos por el equipo.

RECONOCIMIENTO: De cara a mantener un alto nivel de consecución y un clima positivo de trabajo es necesario reconocer los logros individuales y grupales de forma explícita, así como encontrar modos de celebrar los éxitos alcanzados. De este modo, los miembros del grupo se sentirán valorados y motivados hacia la tarea.

MOTIVACIÓN: El resultado habitual de la aplicación del enfoque expuesto en los puntos anteriores es un aumento en la motivación: los miembros del equipo se sienten satisfechos por el modo en que el equipo funciona y desarrollan un sentido de pertenencia positivo.


¿Cuáles son los mayores retos al implementar este modelo? ¿Cuáles son sus ventajas?
¿Cómo convertir un equipo existente en uno de alto rendimiento?

Analizar la situación de partida en función de los parámetros descritos y formular un plan de desarrollo con plazos y metas realistas son los primeros pasos.




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