22 nov 2021

¿Qué te impulsa? ¿Qué te limita? 5 Creencias que pueden bloquear tu potencial

 

Paradójicamente, lo que te impulsa y lo que te limita puede tener un mismo origen.


Es sabido que las creencias tienen una gran influencia en la manera de afrontar la vida y sus desafíos. Tanto en la esfera personal como profesional, pueden ser impulsoras hacia el crecimiento como también estar bloqueando tu potencial

Además, condicionan la calidad de la experiencia en términos de plenitud y bienestar.  


Identificar las creencias nucleares que te guían es el primer paso para transformar aquellas que aún no juegan a tu favor.




El Poder de las Creencias

 

Las creencias no son “sólo opiniones”, sino más bien mensajes profundamente arraigados en la personalidad que condicionan la manera de ver el mundo, a los demás y a uno mism@. Estos mensajes están presentes en el entorno del individuo y son interiorizados a lo largo de su proceso de desarrollo creando una programación o predisposición mental.

 

Gran parte del poder de las creencias reside en dos de sus cualidades:

 

  • Efecto emocional: las creencias no son meros contenidos cognitivos, sino que provocan un efecto directo en las emociones. Se manifiestan en los pensamientos cotidianos que, junto con las emociones, conforman un estado interno que condiciona, y mucho, el comportamiento final y la cualidad de la experiencia. 

  • Efecto Inconsciente: Muchos de los mensajes que cristalizan en creencias son recibidos durante la infancia. En esta etapa el ser humano cuenta con muy poca capacidad crítica y es por ello que las creencias operan frecuentemente a nivel inconsciente.



Los 5 Impulsores


Las creencias y pensamientos que guían nuestro comportamiento son variadas. Sin embargo, gran parte de ellas pueden agruparse en los denominados 5 Impulsores de conducta.


Un impulsor, como su propio nombre indica, promueve comportamientos en una determinada dirección. Aunque en origen su intencionalidad es positiva y potencialmente beneficiosa, su excesiva dominancia puede generar limitaciones y bloqueos. Estos efectos no sólo dificultan el logro de metas y la toma de decisiones, sino que pueden, además, generar estrés y malestar.

 

Te los presento a continuación, revisando los mensajes de los que provienen habitualmente y sus características conductuales asociadas.

 

1. “Sé perfecto”

Mensajes frecuentes: “Las cosas se hacen bien o no se hacen”, “No puedes fallar”, “Hay que hacerlo bien, cueste lo que cueste”, “Sólo hay una forma de hacer las cosas: bien”.

 

Características asociadas: Autoexigencia excesiva y poco realista. Presión por alcanzar siempre los mejores resultados. Sensación de duda o inseguridad y tendencia a revisar, pulir y controlar constantemente, ya que “todo se puede mejorar” o “nunca es suficientemente perfecto”.

 

2. “Complace”

Mensajes frecuentes: “Primero, piensa en los demás”, “No seas egoísta y ayuda al que te lo pide”, “Lo más importante es que los demás se sientan bien”, “Como vayas a lo tuyo, te quedarás sol@”, “No lleves la contraria y haz lo que te dicen”.

 

Características asociadas: Anteposición recurrente de las necesidades de otras personas. Dificultad para identificar las propias necesidades y para decir “no” a peticiones. Sobrecarga de tareas y trabajo que muchas veces no responde a los propios objetivos individuales. Sensación de estar “atrapado” o de no tener otra opción más que obedecer o agradar. Miedo a las consecuencias de no complacer o no cumplir las expectativas.

 

3. “Esfuérzate”

Mensajes frecuentes: “Aunque no lo consigas, al menos lo habrás intentado”, “Lo importante es que te esfuerces”, “Lograrlo sin esfuerzo no tiene mérito”, “En esta vida hay que esforzarse”.

 

Características asociadas: Gran energía dedicada a acciones poco estratégicas, pero que ocupan el tiempo y requieren esfuerzo. Sentimiento de valía vinculado a no parar de hacer. En las relaciones y el trabajo, tendencia a valorar más el esfuerzo que el resultado.

 

4. “Sé fuerte”

Mensajes frecuentes: “Llorar (mostrar emociones) es de débiles”, “En la vida hay que ser fuerte y seguir siempre adelante”, “No te quejes, no es para tanto”, “Siendo un blando no llegarás a ningún lado”, “Si no te impones, te comen”.

 

Características asociadas: Inhibición de emociones, especialmente el miedo, la tristeza y la ternura. Tendencia a exigirse (y exigir) estar “bien” en todo momento, independientemente de las circunstancias, mostrando conductas de control y proactividad constante. Dificultad para conectar con la vivencia emocional auténtica, para pedir ayuda y recibir apoyo. Sensación de tener que poder resolverlo todo por sí mismo.

 

5. “Date prisa”

Mensajes frecuentes: “No pierdas el tiempo”, “No hay tiempo”, “Te estás quedando atrás, vas el último”, “Siempre te estamos esperando”, “El que primero llega se lleva lo mejor”.

 

Características asociadas: Dificultad para relajarse. Dificultad para hacer las cosas a su ritmo y tomarse el tiempo que necesitan. Tendencia a estar y trabajar de forma acelerada, dispersando su energía y su atención. En consecuencia, pueden dejar tareas sin terminar, tener despistes o cometer errores. Sensación de que hay que ir rápido para que no se escapen oportunidades o para aprovechar realmente el tiempo.


 

¿Te identificas con alguno/s de estos impulsores? 

¿Cuáles están más presentes en tu vida?

¿Qué ventajas y desventajas tienen para ti a día de hoy?





Antídotos


La buena noticia es que las creencias pueden transformarse para hacerlas más adaptativas y saludables en cada momento de la vida. Para ello, el primer paso es ser consciente de ellas. Después, es posible experimentar con nuevos mensajes y pensamientos que maticen y mejoren las antiguas creencias.

 

¿Te gustaría conocer creencias alternativas para flexibilizar estos impulsores?

 

Escríbeme diciéndome cuál es tu impulsor dominante y te haré llegar una lista de posibles “antídotos” para que continúes con tu exploración y transformación de creencias.


¡Probar a pensar diferente puede ser muy liberador!


¿Te atreves?



 


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